« El jardín de los senderos que se bifurcan | Portada del weblog | Curso »
Agosto 27, 2005
Segundas oportunidades
Por estas fechas y a estas horas el año pasado, estaba en el hospital. Acababan de ingresar a mi padre, que iba a morir al día siguiente, temprano en la mañana. Esta noche no dejan de venirme recuerdos. Ojalá estuviera aquí para ver a M, que bien orgulloso estaría de ella. Ojalá tantas cosas hubiéramos hablado. Ojalá tantas y tantas cosas…
Muchos de vosotros escribisteis comentarios cuando anuncié la muerte de mi padre. No recuerdo si llegué a decir cuánto ayudaron a mi madre ni si dije cuánto os lo agradecía. Dicho queda.
M2, la hija de M y ahora mía, me ha telefoneado mandándome "un besito para mi papá". Estoy conmovido.
Echo de menos a mi padre. A muchos os pasará igual en su momento, lamentaréis no haber hablado de cosas de las que marcan con gente que os importa y en su momento no tendrá remedio. Querréis que el tiempo vuelva atrás y haber dicho lo que fuera necesario. Os hago este regalo: vuestro deseo ha sido concedido. Volvisteis atrás, leísteis mi mensaje y ahora es la segunda oportunidad. Aprovechadla.
Enviado por Carl Philip con fecha: Agosto 27, 2005 11:59 PM
Trackback Pings
Dirección TrackBack sobre este tema
http://imaginarymagnitude.net/cgi-bin/MT/tbsp.pl/276

Es un post bastante profundo. Sólo puedo felicitarte por toda tu andadura, que es un ejemplo para mucha gente que lee esto. Incluido el que escribe.
Enviado por: Porras | con fecha Agosto 30, 2005 12:21 AM
El camino se cierra detrás de uno según lo anda, y aunque a uno le adviertan vehementemente de las penas que no pudo remediar desde el sendero contiguo, el caminante cambia su mundo para hacérselo más justificable, más llevadero a sí mismo, para convencerse de que está en lo correcto y engañarse pensando que siempre habrá tiempo. Todas mentiras complacientes, nunca hay tiempo suficiente para lo que queremos o debimos hacer; muy pocas circunstancias son verdaderamente insalvables y aunque no nos guste - o no podamos verlo - casi todo está en nuestra mano. Por eso irrita tanto que nos recuerden cómo obramos, qué dijimos, o que nos digan el "ya te lo advertí". Cuanto más trecho recorramos más se acumularán estas ocasiones. Al fin y al cabo es nuestro camino, y el rumor, ajeno.
Buena suerte Enrique.
Enviado por: Luis | con fecha Agosto 30, 2005 10:10 AM
Yo soy huérfana.
Tuve la suerte de estar, las dos veces, y cuidar a mis padres hasta el final.
¿Sabes?
Es inútil. No hay retroceso. Por mucho que hayas dicho, hecho, estado.... hubieras querido más tiempo. Más. Horas, días, años...
Y ahora miro atrás y miro sonriendo. Me dejaron tantas y tantas cosas que por tiempo que tuviera..... no sería suficiente para contarlas a los que me suceden.
Así es la vida: Increible y finita.
Saf ;-))
Enviado por: Saf | con fecha Septiembre 30, 2005 03:31 PM