Serialismo |
|
Este trabajo representa un intento de intentar una más profunda comprensión del serialismo, uno de los términos peor comprendidos de la música del siglo XX. . Si deseas contribuir, escríbeme. El texto es MUY largo, como habréis deducido del tiempo que tarda en cargarse, de forma que os sugiero que lo bajéis a vuestro ordenador para leerlo con calma o imprimirlo. Para una mayor facilidad, el formato es muy austero. |
|
Índice |
|
Introducción |
|
|
|
El presente cuadernillo está elaborado y construido alrededor de citas acerca del serialismo, desde sus mismos orígenes hasta llegar a Pierre Boulez, a quien está dedicada esta conferencia. Las opiniones que se recogen están seleccionadas y organizadas según los temas a los que deseo referirme en cada momento. Si empleo citas de autores muy variados es con la intención de paliar la falta de perspectiva histórica que nos aqueja acerca de este fenómeno. Tiempo, historia y objetividad acabarán dando razón precisa de la importancia y significación de la técnica serial en nuestro siglo. Hoy, tan cerca históricamente, sólo podemos suplir la carencia de distanciamiento con el análisis comparativo de enfoques múltiples y diversos, que nos empujen a detectar cualquier grave discrepancia como posible error de paralaje. Doy por sabida la técnica serial básica. Inversiones, retrogradaciones, inversiones retrógradas, permutaciones y otros procedimientos no serán objeto de este estudio, pues existe abundante referencia sobre ellos. En efecto, se conocen incluso demasiado (demasiado en cuanto a que parecen ser el único elemento por el que se juzga -e incluso se condena- la técnica y la estética serial). Por el contrario, el pensamiento creador que hace necesaria la invención serial es virtualmente desconocido y, desde luego, escasamente explicado e interpretado en nuestras aulas. Éste es el objetivo que pretendo cumplir en estas páginas. Puede parecer extraño y redundante, quizá incluso malintencionado o impúdico comenzar una aproximación a la obra de Boulez por un repaso de la historia del serialismo. En mi opinión este acercamiento histórico es conveniente, necesario, y hasta imprescindible. Nuestro entorno musical inmediato es de una tal pasividad -cuando no activamente hostil- en lo que a la música contemporánea se refiere, hay una tal escasez de conocimientos básicos y reflexión profunda sobre el fenómeno compositivo y es tal el cúmulo de ataques y censuras recibidos por cuanto compositor no se halle en perfecta concordancia con los no demasiado generosos márgenes establecidos por quien tiene poder para establecerlos, que un fenómeno de tal importancia histórica -y, ya, tal antigüedad- como la serialización se convierte bien en bandera que hay que seguir meramente por sus aspectos teóricos, ignorando los formales y estéticos que le dan causa y razón de ser -y, en última instancia, acabarán por trascenderlo-, bien en algo que sigue aún sin ser comprendido, aceptado ni asimilado por nuestra cultura musical. Quiero a este respecto citar a Luis de Pablo en frase escrita en 1968 pero que no ha perdido, desgraciadamente, vigencia alguna:
Aproximación a una estética de la Música contemporánea. Luis de Pablo. |
Terminología |
|
|
|
Se verá en las citas que ilustran estas páginas cómo los diversos autores han empleado como conceptos más o menos sinónimos las expresiones: "dodecafonismo", "dodecatonismo", "serialismo", "técnica de composición con los doce sonidos" e incluso algunas otras más. Por fidelidad a la exactitud de la cita he mantenido esta disparidad de criterios. No obstante, creo oportuno y aclaratorio manifestar mi punto de vista: en el momento actual la denominación más fiel y menos confusa es la de "serialismo dodecafónico", lo que comento con mayor extensión en las entradas adecuadas del cuadernillo "Léxico", que es parte del material entregado para esta charla. Mencionarlo aquí sólo tiene por objetivo eliminar una posible ocasión de duda. Por parecida razón me interesa destacar el correcto significado de la palabra "atonal". Quiere, única y exclusivamente, referirse a música que no hace uso de las premisas armónicas, melódicas ni formales de la tonalidad. Por lo tanto existe no una sino muchas músicas atonales que no son seriales dodecafónicas, existen posibilidades de serializar elementos dentro de la tonalidad y, ante todo, atonalidad y serialismo no son en absoluto términos sinónimos, ni tampoco contrarios.
Basic Atonal Theory. John Rahn. |
|
|
Es normal escuchar continuamente las afirmaciones más diversas sobre el origen del serialismo dodecafónico, frecuentemente sin examinar los documentos u opiniones de sus autores. Entre las más extendidas y peor intencionadas está la de que se trata de una ruptura drástica -posiblemente gratuita- con la tradición musical occidental. Lejos de ello, como pasamos a examinar en las citas siguientes, responde a una necesidad profundamente sentida y al deseo de proporcionar orden en una situación musical en que era, a todos los efectos prácticos, inexistente.
Aproximación a una estética de la música contemporánea. Luis de Pablo.
Tonalidad, atonalidad, pantonalidad. Rudolf Reti.
Schoenberg. Charles Rosen.
The
New Grove Dictionary of Music and Musicians. Comprobamos en estas citas que el advenimiento del serialismo resulta de las consecuencias naturales del proceso hipercromatizante que había llevado a cabo la música postromántica. Schönberg, compositor que comienza por desarrollar una trayectoria eminentemente tonal o casi tonal, observa que los compositores de su época, notablemente los rusos y franceses, sustituyen el proceso cromático-funcional que -había hecho señeros a los alemanes- por un diatonismo no tonal que cuadra mal, que no cuadra en absoluto con los procesos tradicionales. A resultas de ello, sólo quedan abiertas ante él dos opciones: renunciar a todo atisbo de modernidad y persistir machaconamente en la técnica armónica tradicional o intentar refinar y quintaesenciar esta última hasta convertirla en un sistema nuevo que reúna potencial suficiente como para dar lugar otra vez a obras que tengan interés por sí mismas, no por su relación con un bagaje cultural y literario que, frecuentemente, las lastra. Es necesario recordar la hipertrofia de la música romántica, su orquestación desmesurada, sus desarrollos inacabables y -hay que decirlo- escasamente distinguibles de los pasajes expositivos para entender que Schönberg no podía, en buena conciencia artística, optar por la salida fácil y seguir con la técnica anterior. Debía reunir, resumir y destilar todo lo que conocía y amaba hasta hacerlo de nuevo operativo, de nuevo inmediato y capaz de conmover por su elocuencia, no sólo por su grandiosidad. Podemos deducir de las citas antes expuestas que todo ello no responde al capricho ni la fantasía del compositor, sino, antes bien, a una de tantas y tantas técnicas que "flotan en el ambiente" en un momento histórico dado. De particular interés en este sentido es la cita de Rudolf Reti, en que observamos que Hauer, por las mismas fechas, anda obsesionado por su sistema de "tropos", con el que también espera crear una música basada en el total cromático. Sabemos igualmente que en época muy anterior, Charles Ives hizo experiencias con obras de parecidas características. Por otra parte, es necesario recordar que el manejo de los doce semitonos es inherente a las posibilidades de la tonalidad, que en tiempos muy anteriores a Schönberg ya era algo muy diferente a la simple referencia a una escala básica. Concluyendo: la causa primera del serialismo dodecafónico radica en el respeto -un auténtico respeto, no mimetismo- de la tradición más venerable. Siendo así, resulta absurdo, cuando no malintencionado, tratarlo como experiencia de ruptura. Vamos a examinar con alguna profundidad algunas de sus características más tradicionales. |
Serialismo y tonalidad |
|
|
|
Entre las diversas opiniones que acabarán constituyendo un día la muy necesitada historia crítica del serialismo dodecafónico hay dos, contradictorias entre sí, que necesitan comentario y respuesta. La primera de ellas nos informa de que el serialismo resulta defectuoso por poseer la capacidad de incluir la tonalidad. La segunda versa sobre lo problemático de pretender hacer música que no sea tonal. A este respecto conviene analizar las siguientes citas.
Tonalidad, atonalidad, pantonalidad. Rudolf Reti.
Schoenberg. Charles Rosen. Queda por lo tanto claro una vez más que la motivación profunda del serialismo está firmemente radicada en la tradición y, que dentro de sus premisas, puede ser incluida -de hecho ha sido incluida- la técnica tonal. Evidentemente, de cara a la consecución de un lenguaje nuevo esta característica resulta innecesaria, aunque nunca inútil. Schönberg insiste en que llegará un tiempo en que las relaciones tonales no necesiten ser evitadas, pues ya no sonarán a tópico. Y el sistema que cincela tiene muy en cuenta esta premisa. De particular interés es notar el muy distinto uso, documentado en las citas anteriores, que hacen de estas posibilidades autores como Schönberg -el creador de la técnica y, por lo mismo, como es natural, el más riguroso de los dos- y Berg. Más adelante examinaremos el papel, casi profético, de la actitud de Webern frente a la serie. En cualquier caso, y a tenor de lo visto, debe evidenciarse cómo el serialismo dodecafónico incluye en sí la posibilidad de plantearse estilos, estéticas y condicionantes artísticos muy diversos. Llega el momento de someter a examen este fenómeno para llegar a conclusiones sobre su potencial y eficacia. ¿Debemos considerar que es una escuela, una técnica o una estética? Esta pregunta, aparentemente banal, es ni más ni menos que la clave de la comprensión tanto de lo que fue el serialismo dodecafónico como de lo que llegará a ser, en el momento de su advenimiento, el serialismo integral. Vamos pues, como primera medida, a examinar más detenidamente las relaciones del serialismo con el pasado, lo que nos posibilitará la correcta apreciación de sus características y de las novedades que va a llegar a aportar históricamente. |
Serialismo y tematización |
|
|
|
Un aspecto insuficientemente estudiado en nuestros círculos académicos es la raigambre tradicional del serialismo. Lo cierto es que la inmensa mayoría de las críticas o alabanzas que se profieren derivan del uso de las técnicas de transformación temática del contrapunto (inversión, retrogradación, inversión retrógrada) o de otras, más antiguas todavía (permutación). Se escuchan protestas contra el uso de estos tratamientos por su frialdad y cerebralismo, sin tener jamás en cuenta que todos y cada uno de ellos han sido usados a lo largo de toda la historia de la música occidental por los mejores compositores, con la excepción ocasional de algunos operistas. Por otra parte, el problema central del compositor, la correcta consecución de la forma, el correcto equilibrio entre diversidad y unidad dentro de la obra hace necesaria la utilización de elementos que, sin determinar el flujo musical, lo encaucen y den sentido.
Aproximación a una estética de la música contemporánea. Luis de Pablo. Por otro lado, un examen frío y sin prejuicios de las premisas seriales básicas nos revelará que en realidad las técnicas schönbergianas no son sino un paso más dentro del camino, de la tematización. La teoría musical alemana, que ha informado (no olvidemos nunca que la etimología de informar viene de dar forma) toda la música tonal insiste en que la unidad temática conduce a la unidad de sentido. Veremos inmediatamente cómo la serie cumple básicamente esta funciones y otras más.
Ensayo sobre la evolución de la música en Occidente. Erwin Leuchter.
Tonalidad, atonalidad, pantonalidad. Rudolf Reti.
Hacia
una estética musical. No cabe duda alguna, según vemos en estos comentarios, del papel predominantemente tradicional que la serie asume en sus comienzos. Un papel, de hecho, tan tradicional, que va a ser casi inmediatamente superado o, al menos, cambiado y ampliado en cuanto a su significación. |
Serialismo y serendipia |
|
|
|
Serendipia. He aquí una hermosa palabra cuyo uso va normalizándose en nuestra lengua. Su origen se encuentra en el libro de Las mil y una noches, en uno de cuyos cuentos, los tres príncipes de Serendip, buscando ciertos objetos, encuentran otros mejores y más útiles. Por extensión, la palabra serendipia, de uso frecuente en el idioma inglés, se aplica al hecho de encontrar algo más trascendente y distinto de lo que se buscaba. En este sentido el fenómeno que nos ocupa ha constituido un fenómeno notable de hallazgo de posibilidades musicales inherentes a la serie que van mucho más allá de lo que se pretendía inicialmente. Examinemos las premisas básicas del manejo de la serie, tal como fueron formuladas en su origen. Como resultado de ello, encontraremos en primer lugar cuáles son las debilidades aparentes de esta técnica, para acabar descubriendo los nuevos campos que abre.
Schoenberg. Charles Rosen. La razón de estas dos normas, al menos en teoría, es la de que produciendo toda la escala cromática antes de que llegue a repetirse un sonido lograremos que ninguno disfrute de preeminencia. Sin embargo, resulta evidente que no se ha tenido en cuenta la duración relativa de cada sonido. Es claro que si un sonido tiene una duración notablemente mayor que los otros once disfruta de excelentes posibilidades de constituirse en centro tonal. Las condiciones dinámicas, tímbricas y de ataque, también ignoradas en los estamentos iniciales del serialismo, pueden, con no menor eficacia, producir sensaciones de polarización, en principio ajenas al espíritu de estos postulados. Músicos de tal talla como Schönberg, Berg o Webern no han podido ignorar estos fenómenos. Es necesario suponer que encontraron en el uso de estas técnica otras posibilidades musicales que compensasen de sobra esta aparente inadvertencia. Y efectivamente, como pasamos a comprobar, así ha sido. Al principio, la serie se toma como una simple alternativa a la armonía funcional.
Aproximación a una estética de la música contemporánea. Luis de Pablo. Muy rápidamente, los compositores descubren que el método serial, de la misma forma que cualquier otro método, no garantiza en absoluto la calidad de la música creada con él.
Autobiografía y estudios. Ernst Krenek. Ésto, que a ojos de un compositor moderno suficientemente informado parece la obviedad misma, hubo de ser una horrible decepción para los creadores de la época. La tradición armónica funcional nos había dejado en tal situación que, dado un artesanado suficiente en las técnicas tonales, la propia costumbre auditiva guiaba el lápiz del artista. Lejos de ello, la música compuesta según la técnica serial necesitaba de un trabajo cuidadoso que la hiciera comprensible y disfrutable, un trabajo que debía ser diferente en cada pieza. Faltaba una tradición aural que nos condujese. Faltaba la consideración, bastante reciente, de la música como una gramática que no funciona sólo por la corrección de su sintaxis, sino por la evidenciación paulatina de sus normas internas durante su transcurso. Y es en esta situación en que el compositor descubre propiedades de la serie que no eran las buscadas a priori, pero que acabarán por revestir una importancia y significación creativa de tal magnitud que sobrepasan en mucho a las expectativas iniciales. En primer lugar, quizá por primera vez en la historia de la música occidental, se comienza a pensar simultáneamente en la micro, meso y macroforma como diversas manifestaciones de un único fenómeno.
Modern Music. Paul Griffiths.
Hacia
una estética musical. Conviene releer y reflexionar sobre las dos citas precedentes: se nos está indicando que, en el universo serial, la serie puede funcionar como generadora de toda la forma, estructura y caracterización de la obra, por lo que el serialismo no puede nunca ser un estilo, sino una manera de obrar. El estilo, por el contrario, puede quedar perfectamente delimitado por cada serie concreta. En otras palabras: el serialismo anuncia la posibilidad de la construcción de estilísticas individualizadas para cada pieza. Una situación así es algo absolutamente característico y primordial para nuestro siglo, hasta tal punto que, en un momento como el presente en que el serialismo dodecafónico como técnica única está absolutamente caduco y trasnochado excepto en ciertos círculos anacronizantes o desinformados, jamás se ha renunciado ni es probable que se renuncie a esta conquista. A esto es a lo que quiero referirme al relacionar el concepto de serendipia con el de serialismo: el hallazgo que acabo de comentar, así como los que veremos muy en breve superan en significación, alcance y profundidad a cualquiera de las pretensiones iniciales de Schönberg. Veamos un documento más explícito al respecto.
Hacia
una estética musical. Esta actitud absolutamente nueva, este asombro musical que nos ha llevado a una comprensión infinitamente más profunda de los fenómenos musicales de toda época, no fue comprendido por Schönberg en todo su prodigio y su pujanza. No debe sorprendernos puesto que quizá hasta nuestro siglo no se ha dado una comprensión plena del concepto de "forma musical". Es de enorme interés, incluso en un trabajo dedicado ante todo a Boulez el examinar esta actitud de los primeros serialistas frente a la forma puesto que los descubrimientos de Boulez pertenecen sobre todo al campo de la forma.
Tonalidad, atonalidad, pantonalidad. Rudolf Reti.
Schoenberg. Charles Rosen. Nada debe extrañarnos esta falta de comprensión por parte de Schönberg: hoy en día es compartida por más de un compositor que debería estar mejor informado. Sin embargo, es del máximo interés destacar cómo los descubrimientos formales y compositivos de nuestros días se deben en gran parte a un descubrimiento inesperado, que sin ser propiedad exclusiva del serialismo, sí debe serle atribuido en gran medida. Es éste tema que, aún hoy, es contestado por la novedad radical del concepto, no apto ciertamente para pusilánimes. Inesperado también, y también contestado por Schönberg, fue el otro hallazgo trascendental de nuestra época que puede ser agradecido en buena parte al serialismo: los fenómenos horizontales y verticales de la música pueden responder a una misma ideación musical.
Hacia
una estética musical.
Tonalidad, atonalidad, pantonalidad. Rudolf Reti.
Hacia
una estética musical. A riesgo de ser prolijo, quiero resumir las ideas que me interesa dejar claras en este apartado. En mi opinión revisten tal importancia y, ante todo, son de una tal novedad -incluso en nuestros días y, sobre todo, en nuestro país-, que me resulta difícil imaginar cómo se podría ser excesivamente insistente sobre las mismas. Invito al lector a que las considere cuidadosamente, pues, tras su comprensión, una buena parte de la historia estética de la música de nuestro siglo se hace diáfana. El serialismo cumple los objetivos que se propone inicialmente (ser por sí mismo suficiente como para neutralizar las tendencias tonales) de manera insatisfactoria. Ello no debe serle achacado como defecto: los primeros compositores seriales, como todo buen compositor, no hacían dogma exclusivo de su técnica, sino que contaban también con la discreción, discernimiento y buen oído de los posibles imitadores de su modo de hacer. Gracias a la serie se va evidenciando lentamente un suceso cuyas repercusiones trascienden en mucho las primeras metas que se impone el serialismo: es posible crear lenguajes/formas individualizadas para cada obra. Es posible que los postulados micro, meso y macroformales respondan a un pensamiento único. Es posible derivar de un mismo elemento/idea los aspectos verticales, horizontales y formales de toda especie dentro de una obra llegándose así a una integración total de todos los aspectos del lenguaje. Boulez denomina diagonalidad a este fenómeno, en frase feliz que debería ser mucho más empleada. Me gustaría hacer una observación aparentemente extemporánea sobre este último punto: la propia tonalidad -y si la pongo como ejemplo es únicamente por ser considerada por algunos un sistema "natural", quiera eso decir lo que fuere y, por lo tanto, aparentemente exento de estas complejidades- es un sistema de estas características, como una reflexión detenida debe hacer evidente. Quiero decir con ello que, quizá, y ésta es especulación aventurada, este fenómeno constituya un universal lingüístico musical, es decir, una característica que deba ser compartida por todo lenguaje musical que pueda resultar comprensible o, al menos, susceptible de mantener en pie obras de cierta longitud. Ciertamente, la tonalidad, los diversos lenguajes seriales y la pléyade de sistemas del siglo XX que cumplen esta característica no constituyen un universo estadístico suficiente como para hacer con total confianza una afirmación así, sin embargo, creo que es suficientemente sugestiva e inspiradora como para no ocultarla. Pasemos por último a examinar, siquiera levemente, cómo de las conclusiones obtenidas hasta ahora puede vislumbrarse el camino que nos lleva hacia el serialismo integral. |
Serialismo integral: atisbos |
|
|
|
No es este cuadernillo el lugar más adecuado en que llevar a cabo una presentación, siquiera somera, del serialismo integral. Como es lógico, este tema será tratado con mayor precisión en las páginas dedicadas a Le marteau sans Maître. Sería sin embargo absurdo, quizá incluso culpable, haber alcanzado un punto en que vemos cómo el serialismo dodecafónico recoge en sí potencialidades muy otras que las pensadas originalmente y no trazar la vía que nos va a conducir desde allí a esta manera de componer que va a ocuparnos aún durante varias páginas más en todo el material de esta charla. Veíamos más arriba cómo el serialismo dodecafónico quedaba alicortado en sus pretensiones por la falta de consideración hacia los elementos rítmicos, tímbricos y dinámicos de la música. Identificado el problema, hasta la inventiva más pobre podría haber dado con la solución: extender el concepto serial, la consideración uniforme, también a estos parámetros. Ello sin embargo nos conduce a un camino que no está en absoluto exento de riesgos musicales, como pasamos a examinar a continuación en citas de excelentes autores.
Aproximación a una estética de la música contemporánea. Luis de Pablo.
Hacia
una estética musical.
Aproximación a una estética de la música contemporánea. Luis de Pablo. No nos dejemos asustar por el contenido de esta última cita: lo que Luis de Pablo nos dice no es sino que la realización absoluta de las normas aparentes de esta técnica debe llevarnos, necesariamente, a un discurso musical neutralizado. Sin embargo, las posibilidades formales que nunca son evidentes de esta manera de componer pueden dar lugar, y, ciertamente, han dado lugar, a obras magistrales como la que nos ocupa en esta conversación. |
Conclusión |
|
|
|
Terminan aquí estas páginas cuyo cometido es el de contextualizar cuál ha sido el camino histórico, pero sobre todo estético y hasta poético que nos lleva a Boulez. Este escrito no puede, no quiere y, sobre todo, no debe, sustituir a la muy necesitada historia crítica de los estilos musicales de nuestro siglo. Sin embargo sólo un conocimiento, si no exhaustivo, al menos suficiente, del trayecto histórico de nuestros días, puede situarnos en condiciones de entender a los mejores compositores actuales. Por ello me ha parecido oportuno recurrir a documentación de dominio público, de forma que mi subjetividad interfiriese lo menos posible. Quiero finalizar con una cita acerca del serialismo cuyo contenido comparto sólo en medida muy limitada, pero que resulta sin embargo esclarecedora.
Ensayo sobre la evolución de la música en Occidente. Erwin Leuchter.
|
